jueves, 13 de julio de 2017

Más pinceladas

Hace unos meses me propuse solo leer libros de autores que no hubiera leído antes, pero ya he roto ese voto: he vuelto a Fitzgerald, Hemingway, Víctor del Árbol... y Murakami En algunas me detendré porque me hicieron disfrutar, en otras me detendré menos.

- Escucha la canción del viento y Pinball 1973 - Murakami
¿Qué es lo que tiene Murakami que embruja a los lectores occidentales? A estas alturas no voy a descubrirle a nadie que lo que nos gusta son sus relatos de eventos cotidianos de personajes absolutamente mundanos pero peculiares. Y menos si este libro contiene sus dos primeras novelas publicadas, que por fin han sido traducidas al castellano.

Ambas novelas tienen para mi en común un romanticismo sin amor, en el que el protagonista encuentra compañía femenina con la que conecta y se siente bien, pero sin esa conexión física a la que nos ha acostumbrado Murakami en sus novelas posteriores. En esta aparece el tema de la adolescencia y el despertar sexual, pero no ocurre ningún encuentro de esa índole. Si me sorprende es porque el escritor nipón siempre había incluido una escena sexual en sus libros.

Me ha llamado más la atención la segunda novela, en la que el protagonista se despierta un día con dos chicas gemelas en su casa y se quedan a vivir con él. Nunca dicen de donde vinieron ni por qué se quedan ahí en lugar de irse a casa, pero él las mantiene sin hacer preguntas. Probablemente esto solo sea posible en una novela de Murakami.

- Fiesta - Ernest Hemingway
Nunca he estado en San Fermines, y por supuesto no he tenido la oportunidad de tomar unas copas en el París de la Belle èpoque. Nunca en la vida real, porque esta novela te transporta a esos lugares. Para mi esa es la verdadera Fiesta.

Además presenta unos personajes muy interesantes perdidos en sus identidades. El protagonista es impotente y está enamorado de una mujer sexualmente muy activa que tiene un comportamiento masculino para la época. Resalto esto porque es una de las cosas que más me fascinó al acabar el libro: en esa época se justificaba que los hombres fueran promiscuos porque necesitaran satisfacerse, pero se censuraba que una mujer hiciera lo mismo, ese personaje tenía que soportar la crítica de su estilismo (llevaba pantalones y el pelo cortado a lo garçon) y de su forma de vida (bebía y se comportaba "como un hombre"). Pero luego todos los hombres caían rendidos a sus pies.

- Respirar por la herida - Víctor del Árbol
Una novela negra tiene que ser sórdida, estar protagonizada por personajes rotos que se encuentran con personajes aún más rotos que tienen un pasado muy turbio que esconder. Tiene que dejarte sin palabras y con un nudo en el estómago al terminar, después de haber estado aguantando la respiración cada vez que pasabas la página.

No necesito comentar nada del argumento, el conjunto es soberbio. Gracias por tanto, Víctor del Árbol.

- Miedo y asco en Las Vegas - Hunter S. Thomson
Me lo recomendaron como "divertidísimo" y no le he conseguido pillar ese punto. Aunque reconozco que merece la pena leer una novela en primera persona de un drogadicto, aunque no sepas por qué actúa así ni si tiene algún sentido algo de la novela. En eso radica su encanto, en que no sabes por qué tiene esa relación tan cercana con su abogado (el coprotagonista), por qué le pagan por hacer artículos de dudoso contenido justo en Las Vegas ni como puede sobrevivir al consumo tan continuado y brutal de estupefacientes.

Hay que echar mano de vez en cuando a libros diferentes, y este es uno de ellos.

- Mujeres -Charles Bukowski
Me encantaría leer los poemas que escribe el protagonista solo para entender como se le pueden echar encima todas esas jovencitas (y no tan jovencitas) siendo tan poco agraciado como se describe. Además de que el personaje tiene un serio problema de alcoholismo y aparentemente nada que ofrecer. Aun con todo el "éxito" que tiene, está solo y tiene un miedo terrible de estarlo. Es una novela sobre el amor en el fondo.

Se me ha hecho largo y me ha faltado un hilo más sólido... aunque es una de las novelas más aclamadas del escritor. Probablemente me haya faltado verlo desde otro prisma.

- Las edades de Lulú - Almudena Grandes
Esta novela es lo que prometía en el prólogo: una explicación de cómo una mujer joven ha acabado en medio de una orgía brutal gay en la habitación de un hostal.

Al margen de eso es una novela a la que se le pueden sacar muchas lecturas.

miércoles, 5 de julio de 2017

Brooklyn - Colm Tóibín

Cuando cambié mis gustos literarios adolescentes (folletines románticos de vampiros y distopías televisadas, entre otros. Sí, todos tenemos un oscuro pasado) gracias a la insistencia de mi madre, descubrí que sus recomendaciones eran algo muy a tener en cuenta. Este libro me lo recomendó ella.

Este libro tiene por protagonista a una joven con una vida dura por delante. Viene de una familia sin excesivos recursos, en la que todos sus hermanos varones han emigrado en busca de trabajo y ella no encuentra ningún puesto cualificado. Ella y su hermana viven con su madre (ya que el padre murió) en un pueblo irlandés hasta que surge la gran oportunidad: un puesto de trabajo en unos grandes almacenes en Brooklyn (Nueva York) como dependienta.

La chica se va a Estados Unidos sola, con la garantía de trabajo y un alojamiento decente, ya que estamos en una época en la que casi todo lo que implicara diversión era de "unas cualquieras". No he dicho qué tipo de novela es, pero es claramente costumbrista: no te mete dentro del pueblo de Irlanda ni en pleno Brooklyn, sino que te mete en la vida de la protagonista.

Hace un breve retrato de la sociedad de Brooklyn, en la que casi todos son emigrantes y empiezan a aparecer cosas nuevas: gente de color comprando en los "grandes almacenes de blancos", cosa que a la protagonista le parece natural y una muy breve pincelada de homosexualidad, preámbulo de la liberación posterior, ya que estamos en los años 50.

Así te acostumbras a sus horarios de trabajo, su escuela nocturna y sus actividades de caridad ayudando a su benefactor, el que la trajo hasta aquí. Con la mentalidad actual, pienso que podría hacer un poco más con su nueva independencia, pero hay que pensar que siguen siendo los años 50. Todo lo hace poniendo cuidado en no comprometer su buen nombre, y que no puedan tacharla de desvergonzada y cosas así.

Y a partir de aquí empiezan los "spoilers", y mi visión personal

La chica se echa un novio italoamericano, que es fontanero de profesión, cosa de la que él se avergüenza y que supone un pequeño quebradero de cabeza para ella. Ahí es cuando empiezan sus conflictos consigo misma, puesto que la descripción que hace de él es maravillosa, el hombre ideal, de esos que no existen... y es hasta guapo.
¿Cuál es el problema entonces? No está segura de que sea lo mejor para ella pensando con la mentalidad de su madre, que está al otro lado del océano. Su madre sueña con casarla con un gran partido y que además sea irlandés, y ella no se atreve ni a contarle por carta que está saliendo  con él. Solo se lo cuenta a su hermana y no sabe ni como decirle a qué se dedica él, puesto que aunque sea un chico fantástico, no deja de ser un fontanero y su familia (padres y 3 hermanos) viven en una casa de dos habitaciones. Eso unido a que es una chica muy hermética con sus sentimientos hace que su noviazgo sea poco menos que secreto.

Así que cuando tiene que volver durante un mes a Irlanda, acepta a regañadientes casarse en secreto con él. Es muy joven, lleva menos de un año saliendo con él y aunque le gusta, no termina de saber si le quiere como para casarse con él o no, así que realmente se casa con él porque la presiona: para él es el amor de su vida, y cree que si ella se va soltera a Irlanda, puede que decida no regresar (ojos que no ven...).

Y ahí está la gran disyuntiva, el italoamericano tenía razón, porque cuando llega a una Irlanda en la que no cuenta a nadie que está casada, le entran las dudas de regresar. Brooklyn empieza a ser algo difuso y demasiado lejano, y la gente que ha conocido ahí le parece irreal. Al no haber contado en un primer momento que estaba casada se le hace difícil contárselo a nadie ahora.
Se olvida de escribir a Tony y empieza a guardar sus cartas sin leerlas. Se le abren las puertas en su pueblo natal que en el pasado la obligaron a emigrar: le ofrecen trabajo cualificado y la pretende un gran partido con dinero y familia de renombre.

Respecto al final, me quedo con lo que me comentó mi madre: la palabra es la palabra.