miércoles, 5 de octubre de 2016

Anna Karenina - Lev Tólstoi

Me he tomado mi tiempo desde mi última entrada, pero Tólstoi es así. Desde que duré 2 capítulos de "Crimen y castigo" (Fiódor Dovstoievski) no le había metido mano a ningún libro ruso, pero ya tenía ganas.
Es una pena que hayan pasado tantos años desde su publicación, y que no me apasionen las disertaciones filosóficas de los aristócratas rusos; porque es una barrera casi insalvable a partir de las doscientas primeras páginas (de las cerca de mil). Considerada la mejor novela de todos los tiempos, los excesivos personajes hacen que el extranjero se pierda en el mar de nombres, diminutivos cariñosos y apellidos (o la aplicación del apellido del marido, Karenin es el marido de Anna, por ejemplo), las costumbres rusas de 1877 son un poco caóticas y la exposición continua de los pensamientos de los personajes desluce un poco el resultado para el lector profano (como es mi caso).
También me gustaría comentar que no me ha dado la impresión de que Anna fuera la protagonista de la historia; eso sí, Anna es el hilo conductor de la historia, de ahí el título.
Pero vamos con lo positivo: un principio absolutamente maravilloso, con unas descripciones que te meten de lleno en el ambiente, con tener la sensación de que he conocido un lugar y una época. Y si tuviera que elegir, me quedo con esa mazurca que baila Anna prácticamente al principio, en la que casi puedes notar cómo, en efecto, siempre es la más hermosa del baile. Me quedo con la entrada del personaje, cuando su elegancia iluminaba toda una estancia, cuando solo una mirada suya causaba admiración. Pensándolo bien me quedo también con su "descenso a los infiernos" en la sociedad rusa, tan hipócrita como cabría esperar, que provoca un cambio paulatino en su carácter y la convierte en una persona completamente diferente, celosa, y, en mi opinión, que ha perdido el orgullo.
A modo de anécdota, me ha sorprendido que todos los aristócratas supieran hablar francés, y que en ocasiones, Anna lo usara porque le gustaba más como sonaba el usted en francés que en ruso.

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